La efectividad de Haaland apaga el asedio blanco en un estadio volcado
El fútbol, a veces, es un ejercicio de máxima crueldad. El Real Madrid cayó este miércoles en el Santiago Bernabéu ante el Manchester City (1-2) en un duelo donde puso el alma, pero le faltó el colmillo. En una noche marcada por la ausencia de Kylian Mbappé y la batuta de un Xabi Alonso que buscaba dar un golpe de autoridad europeo, el equipo blanco volvió a demostrar que en la nueva Champions no se perdona ni el más mínimo parpadeo.

Un Madrid que no levanta cabeza/ Foto: Onda Cero
Un inicio eléctrico y el primer «jarro de agua fría»
El ambiente en la Castellana era el de las grandes noches. El Madrid salió a morder y, apenas a los dos minutos, el estadio estalló: Clément Turpin señaló penalti por un derribo sobre Vinícius Jr. Sin embargo, la alegría duró lo que tardó el VAR en llamar al colegiado francés. La infracción de Matheus Nunes fue milímetros fuera del área. El libre directo se quedó en nada, pero el mensaje estaba enviado: el Madrid quería el partido.
Rodrygo, el de las noches grandes
Tras varios avisos, llegó el premio. En el minuto 28, una recuperación de Álvaro Carreras terminó en las botas de Jude Bellingham. El inglés, con esa visión periférica que parece de otro planeta, habilitó a Rodrygo Goes. El brasileño, que le tiene tomada la medida a los citizens, no falló con un derechazo cruzado que batió a un Donnarumma que, bajo los palos ingleses, presagiaba una noche difícil. El 1-0 hacía justicia a lo que se veía en el verde.
El mazazo antes del descanso
Pero este City de Guardiola es un equipo de cirujano. En el 35′, tras un córner mal defendido —un mal que persigue al equipo esta temporada—, Courtois repelió como pudo un cabezazo de Gvardiol, pero el joven Nico O’Reilly estuvo más rápido que nadie para empujar el empate.
El Madrid quedó tocado y, justo antes del paso por vestuarios, llegó el golpe definitivo. Un forcejeo de Rüdiger con Haaland terminó en un penalti claro que el «Cyborg» noruego no desaprovechó. 1-2 y a vestuarios con una sensación de injusticia flotando en el aire.
El asedio sin premio y la madera de Endrick
La segunda parte fue un monólogo blanco. Xabi Alonso movió el banquillo dando entrada a Arda Güler y, más tarde, a Endrick. El Madrid encerró al City, obligando a los ingleses a achicar agua de todas las formas posibles. Bellingham la tuvo, Vinícius lo intentó por tierra, mar y aire, pero la suerte estaba de espaldas.
El momento que pudo cambiarlo todo llegó en el minuto 85. El joven Endrick cazó un balón en el área y su latigazo reventó el larguero. El sonido del metal fue el lamento de un Bernabéu que ya cantaba el empate. No hubo tiempo para más.
Toca remar
El Real Madrid mejora en juego y sensaciones, pero la clasificación en esta fase de liga se aprieta tras esta segunda derrota europea consecutiva. Al equipo de Xabi Alonso le sobró coraje pero le faltó la puntería que suele definir este escudo. La mística esta vez no fue suficiente frente a la efectividad de un City que supo sufrir. Toca levantarse, porque esto es el Real Madrid y en Europa nadie se rinde antes de tiempo.
