Una buena reacción de los locales permite avanzar de ronda y pensar ya en el próximo rival

Vinicius Jr celebrando el gol. Foto: Meritocracia Blanca

El Real Madrid ya está en octavos de final de la Champions League. Y lo hizo, una vez más, a su manera: sufriendo, sobreviviendo y golpeando en el momento exacto. El conjunto blanco derrotó 2-1 al Benfica en el Santiago Bernabéu y cerró la eliminatoria con un global de 3-1 gracias a los goles de Tchouaméni y Vinicius Jr., en una noche marcada por la tensión, las dudas defensivas y la aparición de los jugadores importantes cuando más quemaba el balón.

Un inicio lleno de dudas

El ambiente en Chamartín tenía aroma de noche grande europea, pero también de cierta inquietud. El 1-0 conseguido en Lisboa parecía una ventaja corta ante un Benfica atrevido y con poco que perder. Y el equipo portugués salió decidido a demostrarlo desde el primer minuto. Presión alta, intensidad y ataques rápidos que incomodaron a un Madrid demasiado blando en los primeros compases.

El susto llegó pronto. En el minuto 14, una acción caótica dentro del área terminó con Rafa Silva empujando el balón a la red tras varios rebotes y una primera intervención de Courtois. El Bernabéu enmudecía y la eliminatoria volvía a empezar.

Reacción inmediata del campeón

Pero este Real Madrid tiene algo que muy pocos equipos poseen: capacidad de reacción inmediata. Apenas dos minutos después apareció Fede Valverde, omnipresente durante toda la noche, para asistir con inteligencia a Aurélien Tchouaméni. El francés llegó desde segunda línea y definió con precisión para devolver la tranquilidad al estadio y poner nuevamente por delante a los blancos en el global.

A partir de ahí el partido entró en un terreno incómodo. El Madrid tenía la clasificación en la mano, pero no terminaba de controlar el encuentro. Benfica seguía encontrando espacios y Courtois volvió a convertirse en el salvador silencioso del equipo con varias intervenciones de mérito.

Vinicius sentencia otra noche europea

Vinicius, muy activo durante todo el encuentro, fue creciendo con el paso de los minutos. El brasileño encaró constantemente, agitó el partido y volvió a ser decisivo en el escenario que más le gusta. Después de una semana marcada por las polémicas y los insultos sufridos en la ida, el extremo respondió como mejor sabe: jugando al fútbol.

Y cuando el partido parecía encaminado hacia un final de sufrimiento, apareció él. Minuto 80. Transición rápida del Madrid, espacio al contragolpe y definición fría de Vinicius para firmar el 2-1 definitivo. El Bernabéu respiraba. El brasileño celebró el tanto con rabia y alegría, consciente de todo lo que había vivido durante la eliminatoria.

El Madrid vuelve a competir en su torneo

El tramo final dejó un Benfica valiente, intentando forzar el milagro, y un Madrid defendiendo con oficio una ventaja que ya parecía definitiva. Hubo tiempo para el sufrimiento habitual en las noches europeas y para otra actuación gigantesca de Courtois bajo palos.

No fue el partido más brillante del Real Madrid. Tampoco el más dominador. Pero sí volvió a ser un equipo competitivo, resistente y tremendamente eficaz cuando la Champions entra en escena. Y eso, históricamente, suele ser suficiente para seguir avanzando.

El rey de Europa ya está en octavos. Y nadie quiere cruzarse con él.

Por El Rincón Deportivo

La objetividad como valor principal.

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