El alero del Real Madrid Gabi Deck (i) entra a canasta ante el escolta del Hapoel Collin Malcolm (d) durante el primer partido de cuartos de final de la EuroLiga que Real Madrid y Hapoel Tel Aviv disputaron en el Movistar Arena. EFE/Víctor Lerena

El conjunto blanco comienza por delante una eliminatoria que se espera que no sea fácil 

El alero del Real Madrid Gabi Deck (i) entra a canasta ante el escolta del Hapoel Collin Malcolm (d) durante el primer partido de cuartos de final de la EuroLiga que Real Madrid y Hapoel Tel Aviv disputaron en el Movistar Arena. EFE/Víctor Lerena

Un inicio demoledor de los blancos

El Real Madrid comenzó los cuartos de final de la Euroliga con una victoria sufrida ante el Hapoel Tel Aviv (86-82) en el Movistar Arena. El conjunto dirigido por Sergio Scariolo dominó durante buena parte del encuentro gracias a un gran inicio liderado por Facundo Campazzo, aunque terminó sufriendo más de la cuenta ante la reacción israelí en el tramo final.

Los blancos arrancaron el choque con mucha intensidad defensiva y un ritmo ofensivo muy alto. Campazzo tomó rápidamente el protagonismo desde el perímetro y lideró un parcial inicial que permitió al Madrid abrir diferencias desde los primeros minutos. El Hapoel, incómodo ante la presión madridista, tuvo muchas dificultades para mover el balón y encontrar tiros liberados.

La lesión de Tavares cambia el partido

La peor noticia para el Real Madrid llegó en el primer tiempo con los problemas físicos de Walter Tavares. El pívot caboverdiano tuvo que abandonar el partido, obligando a Scariolo a modificar su rotación interior antes de lo previsto.

Lejos de venirse abajo, el conjunto blanco reaccionó con personalidad. Garuba aportó energía bajo los aros, Deck apareció en ambos lados de la pista y Trey Lyles ofreció minutos importantes para mantener la ventaja. Además, Campazzo siguió marcando el ritmo del partido y el Madrid consiguió marcharse al descanso con una cómoda renta tras un segundo cuarto muy sólido.

El Madrid acaricia la sentencia

Tras el paso por vestuarios, el encuentro parecía completamente controlado por los locales. El Real Madrid dominaba el rebote, encontraba puntos al contraataque y seguía castigando desde el triple. Hezonja también apareció en ataque y el Movistar Arena disfrutaba viendo a su equipo jugar con confianza.

El Hapoel dependía prácticamente de acciones individuales de Blakeney y Chris Jones para mantenerse vivo en el partido. La diferencia llegó a superar los quince puntos y todo apuntaba a un final tranquilo para el conjunto madridista.

El Hapoel mete el miedo en el cuerpo

Sin embargo, el último cuarto cambió radicalmente el escenario. El Real Madrid perdió fluidez ofensiva, acumuló pérdidas y comenzó a precipitarse en ataque. El Hapoel elevó su intensidad defensiva y encontró acierto exterior justo cuando más lo necesitaba.

Poco a poco, los israelíes fueron reduciendo diferencias hasta colocar la incertidumbre en la grada del Movistar Arena. El conjunto blanco entró en una dinámica de nerviosismo y vio cómo un partido prácticamente cerrado se convertía en un final ajustado.

Campazzo evita el susto final

Cuando más sufría el Real Madrid apareció nuevamente Facundo Campazzo. El argentino asumió la responsabilidad en los instantes decisivos y logró dar aire a los blancos con varias acciones clave. Andrés Feliz también aportó tranquilidad en la dirección para evitar que el encuentro se escapara.

El Hapoel tuvo incluso una última opción para empatar el partido desde el triple, pero el lanzamiento no entró y el Madrid pudo cerrar finalmente una victoria tan trabajada como importante.

Con este triunfo, el conjunto blanco se adelanta 1-0 en la eliminatoria y da el primer paso hacia la Final Four, aunque el sufrimiento final dejó claro que la serie estará mucho más igualada de lo que parecía durante gran parte de la noche.

Por El Rincón Deportivo

La objetividad como valor principal.

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