Victoria sufrida de los de Arbeloa en un partido lleno de golazos, emociones y polémicas

Celebración Valverde. Foto: Real Madrid
El Santiago Bernabéu volvió a vivir una de esas noches imposibles de explicar y difíciles de olvidar. El Real Madrid derrotó 3-2 al Atlético de Madrid en un derbi vibrante, eléctrico y lleno de tensión que tuvo de todo: remontada, polémica, golazos, una expulsión y, cómo no, la aparición decisiva de Vinicius Jr. El brasileño firmó un doblete para sostener a los blancos en la lucha por el campeonato y desatar la locura en Chamartín.
El equipo de Álvaro Arbeloa sabía que no podía fallar tras la victoria del Barcelona y salió decidido a mandar desde el primer minuto. El Madrid arrancó con intensidad, presión alta y verticalidad, empujado por un Bernabéu completamente entregado desde antes del pitido inicial. Vinicius y Valverde fueron los más activos en el comienzo, generando varias llegadas peligrosas sobre la portería de Musso.
El Atlético golpea primero
Pero el Atlético de Simeone volvió a demostrar que sabe competir como pocos este tipo de partidos. El conjunto rojiblanco resistió el empuje inicial y empezó a encontrar espacios al contragolpe. En el minuto 33 llegó el primer golpe visitante: Giuliano Simeone condujo una transición rápida y asistió a Ademola Lookman, que definió con calma para silenciar momentáneamente el Bernabéu.
El gol dejó tocado al Madrid durante varios minutos. Los blancos tenían el balón, pero les faltaba claridad cerca del área rival. El Atlético, cómodo en defensa y peligroso cada vez que corría, parecía controlar el escenario perfecto para llevarse el derbi.
La reacción blanca cambia el partido
Todo cambió tras el descanso. El Real Madrid salió con otra velocidad, otra agresividad y otra energía. Y el Bernabéu respondió empujando como en las grandes noches europeas.
El empate llegó en el minuto 52. Brahim Díaz cayó dentro del área tras un contacto de Hancko y, después de la revisión del VAR, el árbitro señaló penalti. Vinicius asumió la responsabilidad y transformó la pena máxima con seguridad para devolver la igualdad al marcador.
El gol desató al Madrid. Apenas tres minutos después, un error defensivo del Atlético permitió a Fede Valverde aparecer desde segunda línea para marcar el 2-1 y culminar la remontada blanca. El Bernabéu explotaba y el partido parecía completamente inclinado hacia el lado madridista.
Un derbi sin tregua
Pero si algo caracteriza a un derbi madrileño es que nunca se termina pronto. El Atlético reaccionó y volvió a meterse en el encuentro gracias a un auténtico golazo de Nahuel Molina desde fuera del área en el minuto 66. El disparo del argentino sorprendió a Lunin y devolvió el empate al marcador en medio de un ambiente de máxima tensión.
El partido se convirtió entonces en un intercambio constante de golpes. Cada ataque parecía medio gol y cada pérdida podía resultar definitiva. El ritmo era frenético y el desgaste físico empezaba a hacerse evidente en ambos equipos.
Vinicius decide el derbi
Y en ese contexto apareció el jugador que marcó las diferencias durante toda la noche. Minuto 72. Vinicius recibió en la izquierda, encaró, aceleró hacia dentro y soltó un disparo imparable para firmar el 3-2 definitivo. Un gol de estrella mundial en el momento más caliente del partido. El brasileño corrió hacia la grada celebrándolo con rabia mientras el Bernabéu coreaba su nombre.
A partir de ahí tocó sufrir. Y mucho. El encuentro se complicó todavía más para el Madrid tras la expulsión directa de Fede Valverde en el minuto 77 por una dura entrada sobre Álex Baena, una acción que generó un intenso debate arbitral tras el partido.
Con uno menos, el Madrid resistió como pudo los últimos ataques rojiblancos. Julián Álvarez estuvo cerca del empate y el Atlético empujó hasta el descuento, pero los blancos aguantaron gracias al esfuerzo colectivo y al empuje de un Bernabéu completamente volcado.
Tres puntos para seguir soñando
El pitido final desató la euforia madridista. No fue un partido perfecto ni mucho menos tranquilo, pero sí una demostración de carácter, competitividad y pegada en el momento clave de la temporada.
El Real Madrid sigue vivo en la pelea por LaLiga. Y mientras Vinicius siga decidiendo partidos grandes, el conjunto blanco seguirá creyendo.
